Los 5 trends del packaging flexible en 2026
El packaging flexible sigue siendo uno de los segmentos con mayor crecimiento dentro de la industria del envase. Según estimaciones del mercado europeo, el packaging flexible representará en 2026 más del 40 % del total de los envases utilizados en alimentación, impulsado por su eficiencia en el uso de materiales y su menor huella de carbono frente a alternativas rígidas. Sin embargo, este crecimiento irá acompañado de una transformación profunda marcada por normativa, tecnología y nuevas expectativas del consumidor.
1. La sostenibilidad pasa de ventaja competitiva a obligación de mercado
En 2026 la sostenibilidad ya no será un elemento diferenciador, sino un requisito mínimo para operar en el mercado europeo. El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) establece que el 100 % de los envases comercializados en la UE deberán ser reciclables y que, para 2030, deberán cumplir criterios estrictos de reciclabilidad “a escala”.
En el caso del packaging flexible, esto se traduce en una fuerte presión hacia estructuras simplificadas. Hoy en día, se estima que más del 60 % de los envases flexibles multimaterial no se reciclan de forma efectiva. De cara a 2026, las empresas que no adapten sus estructuras a
flujos de reciclaje reales quedarán progresivamente fuera de las cadenas de suministro de grandes marcas y distribuidores.
2. Materiales avanzados con menos complejidad estructural
La innovación en materiales será uno de los principales motores del sector. El objetivo es claro: mantener altas prestaciones de barrera reduciendo el número de capas y materiales distintos. Estudios de la industria indican que la reducción de una sola capa en un envase flexible puede disminuir la huella de carbono entre un 10 % y un 20 %, manteniendo la funcionalidad del envase.
En 2026, los materiales monomateriales de base polimérica y las estructuras optimizadas permitirán conservar o incluso mejorar la shelf life de los productos, especialmente en alimentación, donde hasta el 30 % del desperdicio alimentario está relacionado con un envase inadecuado. La combinación de protección del producto y reciclabilidad será el verdadero estándar de calidad.
3. Packaging flexible inteligente y orientado a la trazabilidad
El packaging flexible evolucionará hacia un soporte activo de información. En 2026, se estima que más del 50 % de las marcas europeas de gran consumo incorporarán soluciones digitales en sus envases, como códigos QR avanzados o sistemas de trazabilidad.
Estos sistemas permitirán comunicar información sobre origen, lote, sostenibilidad y reciclaje, respondiendo a un consumidor que, según estudios recientes, en más del 70 % de los casos declara querer más información sobre el impacto ambiental del envase. El packaging se convertirá así en un canal directo entre marca y consumidor, reforzando la transparencia y la confianza.
4. Diseño funcional y reducción de sobreimpresión
El diseño del packaging flexible en 2026 estará marcado por la eficiencia. Superficies gráficas más limpias, menos tintas y una comunicación clara no son solo una elección estética, sino una necesidad técnica y ambiental. La reducción de tintas y acabados complejos puede mejorar la reciclabilidad del envase y reducir el impacto ambiental hasta en un 15 %.
Además, la funcionalidad será clave: sistemas de apertura fácil, cierre reutilizable y formatos optimizados. La experiencia del usuario influye directamente en la percepción del producto y en la reducción del desperdicio doméstico, un aspecto cada vez más relevante para marcas y distribuidores.
5. Personalización, tiradas cortas y agilidad productiva
La demanda de personalización seguirá creciendo. En 2026, se prevé que más del 30 % de los lanzamientos de nuevos productos en gran consumo se realicen en ediciones limitadas o test de mercado, lo que exige una gran flexibilidad productiva.
Gracias a la digitalización y a procesos más eficientes, el packaging flexible permite gestionar tiradas cortas reduciendo mermas y tiempos de puesta en el mercado. Esto convierte al envase en una herramienta estratégica de marketing, además de un elemento técnico, capaz de acompañar estrategias comerciales dinámicas y segmentadas.
El año 2026 marcará una etapa de madurez para el packaging flexible. La sostenibilidad medible, la innovación de materiales, la digitalización y la flexibilidad productiva ya no serán opciones, sino condiciones necesarias para competir. Las empresas que integren estos trends con datos, procesos y soluciones concretas no solo cumplirán la normativa, sino que convertirán el packaging en un verdadero activo de valor para marcas y consumidores.